La Compañía/

Historia

La trayectoria de Bambalina se podría definir como una continua búsqueda de la identidad del títere. Lo confirma la experimentación y aprendizaje de diferentes técnicas de manipulación en sus primeros años (guante, varillas, hilos, máscaras…), así como los distintos materiales empleados en su diseño y construcción. Sin duda, será la técnica bunraku la más desarrollada y personalizada, convirtiéndose en uno de los rasgos más reconocibles de su teatro. La convivencia escénica del manipulador y títere complejiza la identidad de uno y otro, provocando un conflicto esencialmente teatral. Esta relación de continua confusión identitaria, entre intérprete y objeto inanimado, ha guiado la investigación y reflexión de Jaume Policarpo. En todo ello, hay una intención de recuperar o revivir el potencial ceremonial e, incluso, sagrado del títere, pero también de conseguir un resultado hiperrealista a través de su manipulación, con el objetivo de que sea tan poliédrico como un actor.

Destaca, por otro lado, su revisión de las vanguardias artísticas del siglo XX en el ámbito del títere como Manuel de Falla, García Lorca, Alfred Jarry, o de la música como Strawinsky o Erik Satie. De esta tradición parece provenir la idea de que cualquier objeto pueda convertirse en un títere o que el mismo títere sea un vehículo ideal para la abstracción. En este sentido, no es casual que Bambalina lo haya puesto en contacto con otras disciplinas caracterizadas por su abstracción como la música o la danza. En algunas de sus obras, ya no se pretende representar, sino crear un universo propio a partir de objetos o materiales de uso común que adquieren con su manipulación una vida inesperada y sorprendente.

Todo este proceso de búsqueda se ha ido aplicando progresivamente también en los espectáculos destinados a un público infantil. Ofreciendo lecturas escénicas innovadoras a partir de referentes habituales en este tipo de trabajos como Saint Exupéry, Carlo Collodi, Antoine Gallard, Michael Ende, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Edmond Rostand o Víctor Hugo. Es así como, en su deseo de legitimización del títere dentro de las artes escénicas, Bambalina han conseguido, además, diluir la convención de espectáculos con destinatarios diferentes dependiendo de la edad.

En su afán por regenerar y dignificar esta modalidad artística crean la Mostra de Titelles a la Vall d’Albaida (1985) y el Museo Internacional de Títeres de Albaida(1997), dos iniciativas que han significado un revulsivo cultural para la comarca y se han convertido en un punto de referencia internacional.

Orígenes (1981)

Fundada en 1981 en la Vall d’Albaida (Valencia), nace con el objetivo de explorar nuevos caminos expresivos en las técnicas y manipulación de títeres, por este motivo, su nombre original fue Bambalina Titelles. En la primera etapa, el equipo estable lo conforman Vicent Vila, Jaume Policarpo y Josep Policarpo. Sus primeros trabajos surgen de procesos de creación colectivos hasta que, progresivamente, se fueron definiendo las funciones: Vila se encarga de la escritura dramática, la dirección, la producción y, puntualmente, de la manipulación; y los hermanos Policarpo de la interpretación y la manipulación; si bien Jaume Policarpo se especializará, además, en el diseño y construcción de títeres y escenografía.

En su primera década de vida, se observa ya la alternancia de espectáculos destinados a un público infantil con otros cuyo objetivo es legitimar los títeres para adultos. Claroscuro (1982) será el primer ejemplo de esta intención legitimadora. Una obra con la que, además, consiguen trascender el circuito de teatro local y participar, por primera vez, en festivales de títeres nacionales. Con trabajos como Moviscopi (1985), La cueva del Gran Banús (1986) o Ferrabràs (1987) viajan a Francia y a Bélgica, tímidos precedentes de su posterior proyección internacional. Esta primera etapa culmina con un encargo del Centre Teatral Escalante, Pinotxo (1989), su producción más ambiciosa hasta ese momento y que significa su definitiva profesionalización. Al año siguiente, Vila es nombrado director del citado centro y Jaume Policarpo se convierte en el director artístico de Bambalina.

Segunda etapa (1990)

En 1990, Bambalina se instala en Valencia y se producen cambios e incorporaciones en el equipo: Jaume Policarpo irá integrando a sus funciones habituales las de dirección y dramaturgia; Josep Policarpo y Ángeles González se encargan de la producción y distribución; y se conforma un grupo de intérpretes y manipuladores más o menos estable con David Durán, Esperanza Giménez, Ion Ladarescu o Àngel Fígols, entre otros. En estos años, Jaume Policarpo cede la dirección de muchas de las producciones de la compañía a otros profesionales valencianos como Carles Alfaro, Ramón Moreno, Joaquín Hinojosa o Gemma Miralles. Este tipo de colaboraciones, ya iniciadas en la etapa anterior con Pep Cortés o Rafa Calatayud, enriquece tanto la experiencia de la compañía como la de los directores invitados, la mayoría sin formación en el mundo de los títeres y que, sin embargo, aceptan el reto como un estímulo creativo. Bambalina profundiza también en la interdisciplinariedad y, en este sentido, la presencia de la música acabará siendo determinante en muchos de sus trabajos. Para ello, en esta etapa, cuentan con la colaboración de compositores como Joan Cerveró o Albert Sanz.

La compañía ya posee un lenguaje propio que se evidencia, sobre todo, en la convivencia escénica de manipuladores y marionetas, lo que proporciona una sugerente disolución de las fronteras entre lo animado e inanimado. Este rasgo característico se consuma en Quijote (1991), con dirección de Alfaro y guion de Jaume Policarpo. Un espectáculo aún hoy activo que ha realizado casi 400 funciones en 40 países. Una obra representativa de la línea de títeres para adultos y un indicio más de la querencia de la compañía por construir sus obras alrededor de un personaje central que, además, da nombre a la pieza. Una tendencia que se observa también en los trabajos para público familiar, predominantes en los años noventa: Aladino (1990), Jojo (1991), Ulises (1993), El fantasma de Canterville (1996), Alicia (1997) o Cyrano de Bergerac (1999). De algunas de estas versiones, se ocupa ya Jaume Policarpo. En este período, además, se plantea una investigación más personal del director centrada en el musical y, en concreto, en la ópera como, por ejemplo, con El Retablo de Maese Pedro (1996), de Manuel de Falla, un clásico del teatro de títeres; y, por otro lado, proyectos más experimentales marcados por un predominio de la imagen como El jardín de las delicias (1995), a partir del tríptico de El Bosco. Sobre esta pintura, Jaume Policarpo escribía en el programa de mano: “Contiene y expresa la vida de un modo tan diverso y matizado que impresiona. Siempre me sobrecoge la idea del autor que ha conseguido plasmar con tanta precisión todo el goce, el temor y el vacío que acompaña a la existencia. Esta idea es la que me obsesiona y al mismo tiempo me desalienta, porque soy consciente de la gran dificultad que encierra proporcionar o trasladar estas emociones al espectador”. Una opinión que, de algún modo, recoge la inquietud que define, aún hoy, la obra más personal de Policarpo en Bambalina.

Tercera etapa (2000…)

A partir de 2000, gracias a un convenio con el Instituto Cervantes y el Ministerio de Asuntos Exteriores, Bambalina comienza a traspasar también las fronteras europeas. Al reducido equipo de intérpretes más estable se incorporan Gemma Miralles o Mercè Tienda, aunque los elencos aumentan considerablemente en algunas producciones. En el terreno musical se sigue contando con Joan Cerveró, pero también con otros compositores y músicos como Jesús Salvador “Chapi”, Víctor Manuel San José, Joan Mei, David Alarcón, Óscar Jareño o Josep Mª Zapater. Se reduce la colaboración de directores de escena externos, únicamente en dos ocasiones con Jorge Picó y Gemma Miralles. Esto implica que la labor como director de escena de Jaume Policarpo se afianza en esta etapa, así como su faceta de dramaturgo.

Bambalina centra su atención estos años en el teatro para adultos con propuestas que oscilan entre el teatro de texto, con una menor presencia del títere, la revisión de la ópera, o la investigación a partir de la manipulación de objetos y materiales. La línea sostenida en la palabra se explica por un creciente interés de Jaume Policarpo por la escritura dramática como demuestran las piezas: Lennon (2002); El cielo en una estancia (2006), coescrita con Xavier Puchades y Paco Zarzoso; o La mujer irreal (2009). La colaboración regular con el Instituto Valenciano de la Música permite que Policarpo profundice en la dramaturgia y dirección de óperas: Historia del soldado (2003), de Ramuz-Stravinsky; y ¡Hola, Cenerentola! (2008), de G. Rossini. Carmen (2010), de P. Merimée, normalmente asociada a la ópera, sigue un camino iniciado con Pasionaria (2001). Esta obra es representativa de un planteamiento escénico interdisciplinar en el que la manipulación de títeres se mezcla con la danza, la música y el teatro físico, como también ocurre con La sonrisa de Federico G. Lorca (2004). Llama la atención este novedoso interés por personajes históricos frente a la tendencia dominante en anteriores obras, inspiradas en seres ficcionales procedentes de la literatura. Estas últimas piezas citadas parecen decisivas en el proceso de estilización hacia la manipulación de objetos, característico de la siguiente etapa, y que tiene su origen en Kraft (2007). De hecho, en estos años, la compañía pasa a denominarse Bambalina Teatro Practicable. Kraft se convierte en otro de los éxitos de la compañía con una importante proyección internacional. Por último, como en etapas anteriores, en esta también habrá una gran producción en este caso junto a Jácara Teatro: Ubú (2005), de Alfred Jarry, en versión de Juan Luis Mira. Un proyecto de gran envergadura, determinado por el enorme espacio escénico al que iba destinado, La Nau de Sagunt.

Cuarta etapa (2010).

Esta última etapa, se recupera de nuevo el equilibrio entre espectáculos dirigidos a adultos y niños. Conviene aclarar, sin embargo, que los espectáculos infantiles, salvo El jorobado de Notre Dame (2013), siguen de algún modo el camino de esencialidad abierto por Kraft. Una elección tomada, además, en un contexto de crisis, aunque Policarpo siempre ha defendido que para crear un espectáculo se necesita poca cosa, en un sentido material. En esta línea, nacen trabajos como Cubos (2016) y Kitty Kraft (2017), su último espectáculo. En esta ocasión, el protagonista nace de la invención del autor, sin depender de un referente ficcional o histórico previo, su biografía y existencia es completamente original. Mr. Kidd (2014), a pesar de ser una propuesta encargada a Eva Zapico, explora este proceso de estilización que caracteriza igualmente, y de forma más radical, creaciones como Cosmos (2011), para el Festival VEO, i Titella d’aigua (2015), para el Festival Mim de Sueca. Propuestas que se acercan incluso a la instalación. Jaume Policarpo regresa a la manipulación con Petit Pierre (2013), de Suzanne Lebau. Un proyecto que recuerda a Quijote, no solo porque Alfaro se encargue de nuevo de la dirección, también por el carácter quijotesco de su protagonista, Pierre Avezard, un constructor de una asombrosa y fascinante instalación mecánica cuyos engranajes mueven multitud de personajes.

En el año 2016 se produce un nuevo giro en la compañía, contando con un nuevo equipo de producción formado por Ruth Atienza y Marisol Limiñana.

1986

Bambalina ha cuidado mucho todos los elementos de la escenificación: iluminación, música, efectos especiales, manipulación, construcción de marionetas, etc. En ese sentido nada que objetar, aparte de las voces, a mi entender poco afortunadas. En relación a la anécdota dramática hay que decir que, procurando no caer en la falsa trascendencia o en la obra […]

Propone la ciudad en un espacio escénico donde se cruzan personajes e historias. Hemos cambiado los escenarios de acción tradicionales para actualizar la trama y acercarnos al espectador actual. Hemos querido elaborar una estética urbana, rodeados de señales de tráfico, cabinas telefónicas y rótulos de neón. Se trata de una propuesta participativa, pensada para la […]

1985

1984

Hubo un tiempo histórico en el que el saber popular desplazó al hecho religioso de la escena y se abrió un campo dramático mucho más diverso y complejo. La llamada picaresca subyace en todo nuestro espectáculo. En él hemos desarrollado los asuntos, las técnicas y las formas escénicas que caracterizaron ese tránsito teatral y para […]

El espectáculo se estructura en base a un argumento sencillo y asequible cuyo objetivo primordial es la comunicación directa con el espectador, por ello la historia se va hilvanando con las contribuciones de los niños que van matizando una historia que inicialmente solo está esbozada. El público infantil se identifica con unos personajes que les […]

1983

1982

Hemos querido hacer un espectáculo que contuviera todas aquellas cosas que siempre nos han fascinado del teatro, desde todos los resortes de su maquinaria interna hasta la complejidad de un texto dramático compuesto para actores de carne y hueso. El resultado seguramente resulte cándidamente pretencioso pero queremos que consideréis, aparte de nuestra juventud, lo insólito […]

El Principito es una historia de aprendizaje y descubrimiento, todo lo que en ella sucede está impregnado de claridad y poesía. Los dibujos que Saint Exupéry estampó entre sus hojas nos parecieron títeres y por ello buscamos unas bolas de corcho blanco para pintarlas y poder hacerles un agujero donde introducir el dedo y convertirlas […]

1981

La Celestina

Premi Arts Escèniques Valencianes, 2018

  •  Mejor dirección, Jaume Policarpo
  •  Mejor adaptación texto, Jaume Policarpo
  •  Mejor actriz, Águeda LLorca
  •  Mejor espectáculo de teatro

 

Kiti Kraft

  • PREMIO MAX 2018 , Mejor espectáculo para público infantil, juvenil y familiar. 2018

Carmen

  • Drac d’Or del Jurado de las Autonomías. Fira de titelles de Lleida 2010
  • Mención Especial del Jurado Internacional. Fira de titelles de Lleida 2010
  • Premio de la Asociación de Espectadores del Teatre del Mar (Palma Mallorca) al Mejor espectáculo de la Temporada 2010
  • Premio Mejor Espectáculo de Adultos, Mostra Titelles Vall d’Albaida 2010

La Mujer Irreal

  • Mejor Iluminación (Premis Abril) 2010

¡Hola, Cenerentola!

  • Mejor Diseño Gráfico (Premis Abril) 2009

KRAFT

  • Mejor Espectáculo de Teatro Infantil (Premios de las Artes Escénicas de Teatres de la Generalitat Valenciana) 2008
    Mejor Actriz de Reparto Mercedes Tienda (Premis Abril) 2008
    Mejor Empresa Productora (Premis Abril) 2008
    Mejor Espectáculo en el International Puppet Festival de Maribor (Eslovènia) 2007
    Mejor Aportación Dramatúrgica 2007 (Mostra de Titelles Vall d’Albaida)
    Mención de Honor en el Torun International Puppet Festival (Polònia) 2007

El Cielo en una Estancia

  • Mejor Aportación Dramatúrgica 2006 (Mostra Titelles Vall d’Albaida)

UBÚ

  • Mejor Banda Sonora 2006 (Teatres Generalitat Valenciana)

Pasionaria

  • Mejor Espectáculo de Teatro 2002 (T.G.V.)
  • Mejor Iluminación (T.G.V)
  • Premio de la Cartelera Turia 2002 a la Mejor Contribución Teatral.

Cyrano de Bergerac

  • Mejor actriz de reparto a Esperanza Giménez del Certamen Nacional de Teatro La Garnacha (Logroño 1999)

Alícia

  • Mejor Escenografía 1997 (T.G.V.)
  • Premio de la crítica a la Mejor Dirección 1997

El Retablo de Maese Pedro

  • Mención de Honor del Gran Teatro de la Habana (Cuba) 1999

El Jardín de las Delicias

  • Premio de la crítica a la Mejor Realización Plástica 1996
  • Mejor Banda Sonora 1996 (T.G.V.).

Ulises

  • Mejor Espectáculo del Festival Int. d’Humour Sallanches (Francia)
    Premio de la crítica 1993 al Mejor Espectáculo Valenciano

Quijote

  • Mejor Espectáculo del Festival de Títeres de Botosani (Rumania) 1993
  • Mejor Espectáculo Festival Int. de Marionetas de Torun (Polonia) 1999
  • Mención de Honor del Gran Teatro de La Habana (Cuba) 1999
  • Mejor Aportación Dramatúrigica Mostra titelles a la Vall d’Albaida 2005
  • Pemio Corral de Comedias 2007, del Festival de Almagro a la trayectoria artística de la compañía
  • Premi AVETID d’Or 2006, a la trayectoria artística de la compañía