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RAFA PLA, el circo afectuoso

El pasado 13 de octubre falleció nuestro compañero Rafael Pla, alma del Circo Gran Fele. Alfons García, del LEVANTE EMV, me pidió un recuerdo para aquel triste día. Dejo aquí también las palabras que escribí entonces y se publicaron en el periódico.

Rafa Pla, el circo afectuoso.

No soy hombre de fechas, apenas he conseguido fijar cuatro efemérides importantes en mi memoria a lo largo de mi vida, una de ellas es el año 1981, por haber sido el que vio nacer mi compañía: Bambalina Teatre Practicable. En aquel año se produjo, una conjunción extraordinaria formada por cinco compañías dedicadas a las artes escénicas, que con el tiempo, conformarían una especie de núcleo alrededor del cual se organizó el nuevo teatro valenciano. Un teatro inquieto y renovador con grandes aspiraciones sociales y artísticas. Aquellas compañía eran: la castellonense Xarxa, la alicantina Jácara, y las valencianas -junto a nosotros- Ananda Dansa y Circo Gran Fele. Con la perspectiva del tiempo transcurrido ahora puedo apreciar asombrosos detalles surgidos de aquella sintonía: todos elegimos especialidades teatrales prácticamente olvidadas en nuestro ámbito geográfico, todos teníamos una confianza ciega en nuestra capacidad de trabajo y todos atamos nuestro destino al teatro con una extraña mezcla de inconsciencia y determinación. ¡Éramos tan jóvenes! Ya hace muchos años que me siento íntimamente vinculado a estos amigos. Lo noté de manera intensa cuando Jácara concluyó su ciclo o cuando Ananda Dansa se despidió 38 años después de su creación… Anoche, con la triste noticia del fallecimiento de Rafa Pla, sentí también esta solidaridad especial deshacerse en polvo para fundirse en un pasado compartido en mil escenarios.

Rafa Pla amaba los títeres, un amor heredado de su padre que ya sintió esa particular fascinación por el arte de la animación en aquella España árida y desmemoriada de los años sesenta; se le veía en el brillo de los ojos al referir aquella anécdota de su padre, también El Gran Fele,  cuando consiguió un títere de la serie televisiva inglesa  Los vigilantes de las estrellas que utilizó como muñeco de ventriloquia en su espectáculo durante años.

Pero Rafa amaba, sobre todo, el circo. Ese circo poético e improbable, poblado de seres marginales y volátiles, sombras y puertas secretas. Ayer quizás atravesó una de esas puertas, pensando que era una de las que él mismo instaló en su carpa para hacer desaparecer a la partenaire del mago. Por allí andará, escondido entre cajas, vigilando el espectáculo para que todo sea impecable.

Jaume Policarpo. 

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