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El nacimiento de KITI KRAFT

Acabamos de estrenar hace tres días este nuevo espectáculo al que hemos llamado KITI KRAFT. Quise, al principio, cuando me sobrevino la idea, recuperar de alguna manera aquella hermosa experiencia teatral: KRAFT, antecesora de ésta, para que cimentara un nuevo proyecto que iba a significar, en cierto modo, una pequeña declaración de intenciones artísticas en esta nueva etapa de la compañía. Se ha ido concretando en el proceso lo que merecía ser rescatado siete años después y reconozco que, en este sentido, mi idea se ha ido modificando considerablemente con el trabajo realizado estos últimos meses en la sala de ensayos. He podido comprobar, una vez más, que el teatro no se puede trasplantar de un tiempo a otro sin que pierda vigencia y sentido; aunque quizás se trate más bien de una cierta reticencia mía a revivir el pasado ya que siempre que me veo en el brete me invade un triste sentimiento de decadencia. Pero al tiempo que digo esto pienso en la enorme importancia que tiene todo lo hecho y lo vivido en la configuración del presente y constato mi tesón en el analisis retrospectivo de las cosas hasta conseguir que cada elemento de lo vivido obtenga su encaje armonioso en la nube invisible de memoria que llevo sobre la cabeza desde que nací… Bueno, memoria, memoria… desde los 5 años, creo.

Lo cierto es que no me siento capaz de identificar con claridad las reminiscencias de KRAFT en KITI KRAFT… Quizás la recurrencia al impulso más puro e infantil en la caracterización de los personajes, el valor escénico de la música y el canto, una concepción propia del arte de los títeres, la aspiración en lograr un lenguaje universal, la importancia de los materiales…Vaguedades.

La verdad es que enseguida aparecen las personas y su momento vital para superponerse a todas las conjeturas artísticas y aquella primera vez éramos Merce Tienda, Oscar y yo -desde el escenario- ideando una propuesta lúdica y entretenida para ensanchar teatralmente nuestra exposición en el MUVIM cuando cumplimos 25 años. Nos quisimos mucho en aquel tiempo y la nostalgia de ese amor he de reconocer que ha sido la principal motivación para desear volver a recuperar aquel juguete.

Ahora, en el esfuerzo de resaltar algunos aspectos significativos de este segundo proceso de creación, me sigue ocurriendo lo mismo, solo consigo recuperar un sinfín de imágenes amontonadas de los tres intérpretes: Oscar Jareño, Arantzazu Pastor y Juanma Picazo y solo me viene hablar de ellos; de su tenacidad, de la implicación, del rigor, del compromiso, de la enorme importancia que le dan a su trabajo (y al mío) y de su afán de superación que no ha cejado ni un instante desde el primer día que nos reunimos con al ánimo de empezar este proyecto hasta el pasado sábado en la Casa de Cultura de Picassent.

Quiero hacer mención especial de Oscar por el significado íntimo que tiene para mí su presencia en el montaje y, en particular, por el hecho de que se haya encargado de la creación de la música de la manera en que lo ha hecho; de esa manera suya tan libre y resuelta, humilde y orgullosa a la vez, espontanea y cándida y clara como el agua y terca y delicada y … Tener al lado a un compañero como él es trabajar queriendo.

Y Arantzazu, tan cuidadosa, tan observadora, tan respetuosa, tan responsable… Ha sido capaz de conjurar todos los miedos e inseguridades con esa delicada resistencia… No sé, esa discreta tenacidad de mujer. Para acabar, al final, hecha una marionetista precisa y sensible. Sí, Arancha, siempre me ha parecido que tus incertidumbres han sido directamente proporcionales al respeto y la admiración que has sentido por tus compañeros y por mí desde que empezamos, gracias.

Y Juanma; el titiritero delicadísimo y perfeccionista, el más seguro de los inseguros, el que se multiplica por diez sobre el escenario, el atrapador de hadas casi invisibles, el seductor, el actor colocando migas por el escenario todo el tiempo. ¡Y yo barriéndoselas!

Victor Antón resisitiéndose a subir la intensidad de la luz en ciertas escenas… ¡Ja! ¡Ja! Me encanta la fama que tiene de “problemático”, como él dice. Los melillenses son así: africanos, ariscos y sentimentales.

También he podido recuperar a Miguel Ángel Camacho para que se hiciera cargo de la construcción de los títeres (ya nos ayudó en nuestro Cyrano de Bergerac) y ha sido un verdadero privilegio y el resultado de su trabajo lo puede apreciar directamente cualquiera que venga a vernos. Se ha implicado de tal manera que casi no hacía falta explicarle que necesítabamos de cada objeto, de cada títere. Y os puedo asegurar que construir títeres para la escena es trabajo complejo de verdad.

Y no quiero dejar de nombrar a Marisol y a Ruth que han estado pendientes en todo momento de lo que pudiéramos necesitar. Sentir que hay alguien cubriéndote es de lo más confortable. Además de seguridad y apoyo nos han dado perspectiva, alegría y mucho amor. Amor cuya devolución van a tener que aceptar en los próximos meses. Besos a ambas dos.

Las fotos que acompañan este post son del fotógrafo del espectáculo Vicente A. Giménez y hablan por si mismas de la calidad y la creatividad de su autor.

Toda mi gratitud a Vicent Tronchoni y a los trabajadores de la Casa de Cultura de Picassent por ayudar a que esa última semana tan cargada de nervios y ansiedades haya acabado siendo la perfecta culminación de un proceso ambicioso y complejo.

Bueno, y a todos los amigos que vinistéis a vernos el sábado 25 de Marzo a las 18,30 a Picassent gracias de todo corazón. Especialmente a Àngeles González y a mi hermano Josep.

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