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MERCE’S LITLE TURKISH PASSION

Merce dixit:

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Pues…turquía! El lugar del café con posos, de baños eróticos, de gente apasionada y de fritanga de pescao!Pues una maravilla! En ankara, nada más llegar del avión nos recibió una chaval borrachín que no soltaba la cerveza en el autobús y un señor muy cariñoso que no hablaba un pijo de inglés. De allí nos condujeron directamente a una party y aunque estabamos bastante cansados del avión nos arrancamos unos bailes que sólo serían el principio de lo que nos deparaba el destino. Aquel lugar no tiene demasiado encanto arquiectónico pero son ciudades que llaman enseguida la atención por el bullicio que poseen. Allí dimos una vuelta por el parque, por la calle principal y fuimos al mejor restaurante de quebabs de ankara!…en el que degustamos el magnifico refresco con sabor a rábano de ensalada! Pa probarlo y no volver a pedirlo, porque caliente y salado no es que quite mucho la sed. Actuamos en un lugar bastante apañao pero en el que se les fueron las cuentas con esto de los niños y entraron un buen montón, nosotros escuchabamos el rumor y veíamos como sacaban más y más cojines para los niños pero luego a pesar de la algarabía general funcionó muy bien. Allí probablemente esté mi camisa negra secándo el sudor para la posteridad.

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Y una vez hecha la faena? fiesta! Y ángels y yo, las valientes, nos unimos a una fiesta de cumpleaños de unos ingleses pensando en cerveza y música. Óscar se fue a dar una vuelta por el castillo y aunque nos cueste reconocerlo fue mejor opción. Ibamos pensando en sanguangos despelotados y acabamos en una casa de campo tomando café (nescafé porque allí no hay cafeteras normales) e intentando entender a unos ingleses de liverpool que hablaban y hablaban sin que nosotros pillasemos nada del acento. Eso sí, una casa preciosa. Con los caretos de indios americanos colgados en la pared, con los cuadros de delfines haciendo el amor, con su sección de pallasos y un niño hiperactivo. Al tiempo que nos moríamos de frío un actor que hacía del gran Ataturk en una serie nos mostraba fotos y nuestro guía me calentaba la mano cariñosamente….allí empezó nuestro idilio,ejem. Después de esa tarde, pensar como nos encontrabamos de frustadas así que nos desfogamos por la noche,otra vez sólo las féminas, bailando a manu chao y goran bregovich borrachinas y comiendo palomitas. A la mañana siguiente rumbo a estambul! Nuestro guía nos llevaba las maletas y nos regaló anillos y música para el trayecto, maravillado por nuestro magnetismo personal.
Estambul. El hotel dejaba mucho que desear. El baño daba miedito y se salía el agua (aunque ángels gracias a su persistencia logró que nos cambiaran de habitación)y la moqueta rezumaba vida. Así que decidimos no estar mucho tiempo en el hotel. Salimos primero a conocer a los dueños del teatro que organizaba el festival. Una casita preciosa en el el centro de la ciudad gobernada por un mafioso turco y atención…don pimpón. Después de las presentaciones…a comer! Pero, anda la reostia! Qué pasaba allí? Qué era 1 de mayo y como no dejaban cerrar, la policía con máscaras de gas y vestidos a lo Robocop habian tomado la ciudad. Los tanques custodiaban la avenida principal para que ningún piquete revolucionario (algún pobre cabeza de turco aparecía por allí frente a las cámaras)pudiera alterar la seguridad de los ciudadanos.
Las actuaciones, un triunfo como siempre,je,je. En una de ellas nuestros cuerpecitos serranos lucharon por resistir ante una marabunta de niños salvajes que se tiraban encima de los objetos y de nosotros mismos para…besarnos! Dejad que los niños vengan a mí…pero no todos a la vez.
Gozamos de tiempo libre para comprar regalitos, ver las mezquitas, los mercados…una ciudad llena de vida, color y misticismo entre asia y occidente. Vicente le pilló el gusto a las cachimbas, yo a los frutos secos, óscar a los músicos callejeros y ángels a las compras.Ah! Gracias a que óscar conversa hasta con las piedras pudimos ir a un concierto de talvin sin, en el que nos cerraron la discoteca y no entiendo como no nos tiraron antes por lo desaforaos que estábamos, y a la gypsi party! Una fiesta musical en la calle que por el estado de lata de sardinas en el que nos encontrabamos se parecía a las fallas y en la cual muy atento tenías que estar para que no te furtaran rapidamente la cerveza en cuanto le perdias un ojillo de vista. Todo esto y mucho más…yo no le pillé el gusto al regateo y vicente y óscar hermanados para siempre tras la experiencia brutal (bruto que era el tipo) que tuvieron en el hammam…a ver si nos la cuentan con detenimiento.

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